Una carta de amor al onboarding virtual y por qué creo que es una modalidad que tus colaboradores agradecerán

03.01.24 10:46 PM Comment(s) By Anto

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Si alguna vez has dudado de la efectividad de las inducciones virtuales y de su capacidad para conectar a tu equipo, te entiendo. Yo pensaba lo mismo 🤷. La pandemia de covid-19 nos obligó a digitalizar –al menos, a la mayoría de nosotros– abruptamente la vida. De la noche a la mañana, nuestros trabajos, estudios e incluso relaciones interpersonales se traspasaron a la pantalla. No tuvimos mucho tiempo para prepararnos, lo que hizo que los procesos de adaptación no fueran los mejores. Algunos terminaron demonizando todo lo que fuera remoto –me incluyo en ese grupo 🫠–.


Este año, ya menos reacia a los trabajos híbridos o remotos, conseguí trabajo como Content Manager en Nivelat. Al ser esta una plataforma de capacitación online, mi onboarding no podía ser de otra manera 😅. Spoiler: fue la mejor inducción que he tenido hasta la fecha –y no, no me obligaron a escribir este blog 😂–. A continuación, te cuento qué hizo que el proceso virtual fuera efectivo y hasta disfrutable.


Aproximadamente dos semanas antes de entrar a trabajar Nivelat, me contactaron desde la empresa para avisarme que ya estaba activada mi cuenta en la aplicación. Nunca había tenido una inducción digital y, hasta ese entonces, consideraba muy importante que una persona me acompañara en un principio. No pude evitar sentirme nerviosa ante lo que creí que sería falta de acompañamiento.


Podía partir la inducción en la aplicación el primer día de trabajo o antes, si así lo prefería. Una semana antes de entrar al trabajo, decidí comenzar el onboarding. Si la inducción digital era insuficiente, lo sabría con anticipación y podría llegar a hacer las preguntas necesarias al trabajo. Abrí la aplicación y me topé con un programa de 11 cursos, que estaría disponible durante dos meses. Algunos cursos, como “Valores en Nivelat”, eran específicamente sobre la empresa, su funcionamiento, normativas y cultura. Otros, como “Mindfulness: herramientas prácticas para el trabajo”, eran de desarrollo personal.


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Comencé el primer curso y recordé que cuando activaron mi cuenta en la plataforma, me dijeron que podía empezar “a jugar” cuando quisiera. En ese entonces, me llamó la atención que se refirieran al onboarding como un juego 🤔. Sabía que la plataforma estaba gamificada, pero seguía siendo una inducción laboral. ¿Qué tan entretenida podía ser? 🤷 Fue una grata sorpresa ver que los cursos contaban con avatares, puntajes, etapas a desbloquear, desafíos, tablas de líderes y más.


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Nueva llamada a la acción

Cada curso estaba dividido en etapas que duraban, como máximo, cinco minutos –esto es a lo que llamamos microlearning–. Como el contenido era digerible y la modalidad divertida, a veces lograba completar varios cursos en un día.


Hubo otros cursos que demoré más en terminar, porque trataban sobre temas de compliance completamente nuevos para mí. Los desafíos a completar en esas capacitaciones me parecían más difíciles y, claramente, me equivoqué en algunos. En esos casos, la aplicación generaba automáticamente etapas de refuerzo, lo cual era una gran ayuda. Gracias a ellas, ahora conozco las normas al revés y al derecho 😅. Estas etapas personalizadas son posibles gracias a la inteligencia artificial: la aplicación de Nivelat usa esta tecnología para procesar los datos de los usuarios, identificar áreas de mejora y generar refuerzos al respecto en tiempo récord. 


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Terminé el onboarding en la aplicación durante mi primera semana de trabajo. Si bien fue un proceso muy rápido, resultó así porque pude completarlo a mi ritmo (además, gran parte lo hice desde mi celular 🤭). Si hubiese necesitado más tiempo, podría haberme demorado más. Como mencioné anteriormente, el programa estuvo disponible en mi cuenta de Nivelat durante dos meses.


Quizás suene como una inducción solitaria, pero no fue así en absoluto. Durante mi primer mes de trabajo, me reuní semanalmente con Tere, quien es mi supervisora y Head of Marketing de Nivelat, para resolver dudas sobre mi cargo y darnos feedback mutuo. Además, me asignaron una buddy con quien también me reunía al menos una vez a la semana: Trini, Learning Manager de la empresa, se preocupó de que me integrara socialmente y viviera la cultura organizacional. Como si no fuera suficiente, cada departamento agendó reuniones conmigo para conocerme mejor 🥹.


Creo que lo que hizo mi inducción tan especial fue que combinó los beneficios de centralizar el proceso en una tecnología de capacitación efectiva y atractiva con el acompañamiento de mis compañeros de trabajo 💘. Un onboarding a través de una app no es sinónimo de desconexión, ni de menor efectividad. Puede ser una gran experiencia, ¡todo depende de cómo lo hagas y de la plataforma que escojas! 



Anto

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